Los precios del alquiler se colocan por encima de la era de la burbuja.

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Las rentas de los nuevos contratos crecieron un 20,9% de media en el último año.

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  •  En estos meses se ha visto de todo. “Un piso pequeño de unos 30 metros por los que pedían 550 euros en  el centro. Era un séptimo sin ascensor. Un palomar reconvertido en vivienda. El baño era un armario. Todo viejo. Y aún así, había 20 personas esperando para verlo”.

Según  datos , en seis ciudades (Barcelona, Las Palmas, Palma, Madrid, San Sebastián y Girona) los alquileres ya son más elevados que hace una década. Y si se acude al apartado de alquiler de vivienda del IPC que publica el Instituto Nacional de Estadística, la imagen es más drástica: los precios en 48 provincias son superiores a los de mayo de 2007. En las 10 provincias más pobladas, la inflación acumulada del alquiler es de entre un 5% y un 15% desde 2007, antes de la crisis.

Un informe de la Universidad de Barcelona (UB) estima que este año las rentas seguirán subiendo. En concreto, lo harán un 8% de media en Barcelona y entre un 13% y un 14% en Madrid.
El autor del estudio, el profesor de Economía Gonzalo Bernardos, explica cómo durante la crisis el desplome del valor de los pisos hizo que muchos propietarios decidieran optar por alquilarlos, de forma que entre 2007 y 2013 la oferta creció el 65%. Sin embargo, la tendencia se ha revertido. “De cada diez contratos de alquiler que vencieron el año pasado, seis han salido de ese mercado y han pasado al de compraventa”, explica Bernardos. Los propietarios tenían los pisos en el congelador, es decir, en alquiler, ante la bajada de precios de la compraventa. Y ahora quieren aprovechar que se han reactivado, en especial entre inversores.

“Entra en juego el efecto psicológico de muchos propietarios que no quisieron vender por menos de lo que les costó. En Barcelona ya hay barrios que han recuperado el valor de antes de la crisis, por lo que el propietario decide no renovar el contrato de alquiler y vender. Y eso hace que quede menos oferta”, asegura el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Pompeu Fabra, José García-Montalvo.

La oferta disminuye, y la demanda sigue creciendo. “Se ha producido un cambio psicológico de mucha gente, que no piensa que alquilar es tirar el dinero”, apunta García-Montalvo. Además, también se alquila por necesidad, ante la posición de la banca, que pese a abrir la mano sigue unos criterios muy estrictos en la concesión de hipotecas.